2019-09-12 Sobre gallos gallinas liberaciones cantos canticos y ganas de . . .

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A finales de agosto se procedió a “liberar” 40 gallinas. Los datos son:

Lugar: Una casa OKupada en barriada de Vitoria.
Actor : FLA (Frente de Liberación Animal)
Propietario “expropiado”: Un colectivo OKupa.
Causa : La situación de “explotación y encarcelamiento” de las gallinas.

Entre los dos colectivos han existido toda una serie de reproches entre los que destacan:

a) Los Okupas alegan que se ha violado la seguridad del barrio.
b) La FLA que “la libertad no es negociable”.

Además parece que este acto fue el colofón, la actuación “manu militari”, de una negociación donde nadie se levantaba, en la cual todos consideraban que debía ceder el otro . . . Por supuesto, sacar todas esta cosas al conocimiento público, es una traición que solo beneficia al Estado.

Antes los Okupas y la FLA actuaban conjuntamente, y, formalmente, se siguen apoyando. Ahora se opoyan, con un poco de resquemor y algo de desconfianza.

Nada ha salido en prensa del destino que la fortuna ha deparado a los animales liberados. Cuentan, las lenguas viperinas, que la pollería del pueblo ha visto, temporalmente, reducidas sus ventas . . . pero no hay nada acreditado.

Aún estábamos en este punto cuando, surgió el tema de la violación de las gallinas por los gallos, para lo cual “Almas Veganas” creó un santuario para acoger a estos animales.

Tampoco podemos descartar que la FLA, tras liberar a las aves que se encontraban en la casa de los Okupas, las llevaran al santuario de “Almas Veganas”, e, incluso, puede que fueran sus primeras inquilinas.

Todo esto lo tratamos en un artículo anterior; “Los gallos violan a las gallinas”, y que puede leer AQUI.

Después han salido a la luz otros choques entre vecinos y gallos, en otros lugares, para ser mas exactos, vecinos sin gallos contra vecinos con gallos. No lo explican las noticias pero es fácil imaginarnos las escenas del enfrentamiento. Para quienes no estén acostumbrados a lo que es un pueblo en vacaciones, pasamos a describírselo.

Personalmente, como trasnochador acreditado, calavera conocido, y crápula certificado, he de reconocer que los gallos son muy molestos.

Te acabas de acostar, mas o menos, a las cuatro de la madrugada, una hora normal en un pueblo de vacaciones. Te hechas en la cama, te tiras, o te caes, que no existe mucha diferencia y el resultado es el mismo, acabas todo lo largo que eres sobre el colchón, pero comienza el conocido y temible efecto e Richthofen . . . Todo da vueltas, y vueltas . . .

y por fin consigues pararlo, durmiendo por puro agotamiento, debido al exceso de grupos OH (que algunos llaman alcohol) que, no se sabe muy bien como, han entrado en tu torrente sanguíneo, . . .

y, justo cuando cierras el ojo, en ese momento, canta un gallo, despertándote, porque es un ruido estridente al cual no estás acostumbrado, perforándote el oído, como si de una bala se tratara, para después, comenzar un terrible dolor de cabeza, que, algunos, llaman resaca . . .

Ese canto del gallo es algo inhumano, una verdadera tortura.

Te entran ganas de coger la escopeta, con postas del 6, que no se está para mas, y solucionar el problema, pero, tu cuerpo no puede levantarse de la cama. El dolor de cabeza impide recordar donde está la escopeta y la habitación comienza a dar vueltas . . . vuelve Richthofen. Se impone esperar al día siguiente, o mejor el día de después, que la resaca tarda en curarse, y hablar con el abogado o con el alcalde para que solucione el problema.

Por este relato, u otro parecido, pero tampoco podemos descartar que los hechos fueran totalmente distintos, en Francia acudieron al abogado, y este acudió al juez, y le tocó estudiar las previsiones jurídicas del canto estridente e intempestivo de un gallo. Finalmente hubo un juicio.

El asunto llego a las noticias pasando a conocerse como el “caso del gallo Muaurice”. Maurice cantaba “demasiado temprano”, y a su vecino, le molestaba mucho el canto del animal a tan intempestivas horas, las tres o la cuatro de la madrugada, era insoportable, y la justicia debía parar tal atropello.

Tras saltar a la prensa se activaron todos los agentes sociales y comenzaron la manifestaciones, la recogida de firmas, incluso una manifestación de dueños de gallos paseando a sus animales delante de la puerta del demandante . . . y ya se sabe, cuando canta un gallo, los demás le siguen y tenemos sinfonía en ki bemol sostenido. Sostenido todo el tiempo que duraba el paseo de tan curiosas mascotas, mas o menos, toda la tarde, que en verano, en el pueblo, hay pocas cosas que hacer.

El juez sentenció que el gallo podía seguir cantando y el demandante debía de abonar a la propietaria del gallo demandado 1000 € por daños y perjuicios.

Como decíamos un poco mas arriba, se puede acudir al abogado o al alcalde, y en mayo de este año, por un problema similar ocurrido en Cangas de Onis, la víctima afectada acudió al alcalde.

En España hacemos las cosas de otra manera, mas rápida y reglada:

• El alcalde ordeno al policía municipal que realizara una medición de sonido.
• Tras conseguir un sonómetro, pues parece que no había ninguno en el pueblo, se comprobó que el gallo cantaba, y que su canto superaba los 45 decibelios.
• El alcalde resolvió que, en virtud de la normativa aplicable, el gallo debía de ser eliminado.

 

Como conclusión:

Dado que parece que surgirán, cada vez mas, confrontaciones entre vecinos con gallos y vecinos con sueño ligero, o resaca pesada, se plantea la cuestión de cual es la mejor vía de solución para el problema, el juez o el alcalde.

La respuesta es obvia, se debe de llamar al FLA, que, además de solucionar el problema, nos facilita una eventual pieza para la cazuela, si conseguimos capturarla tras ser liberada.

Pero no podemos darle la dirección del FLA por imperativo categórico de la Ley de Protección de Datos. Los sentimos, otra vez sera.

 

© Manuel de Cristóbal
Abogado
ICAM 56250
España 2019

Conseguido en:
www.asesoria-legal-ya.com

 

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